(10)
Una sensación de calor recorrió todo mi cuerpo. El
suave movimiento de sus labios acariciando los míos, me lleno de tal confusión.
Calor, frio... Cosas contrarias mezcladas en mi ser, en un coctel de
sensaciones, pensamientos, movimientos...
::::Todo se quebró, todo se desvaneció
y tan solo quedamos él y yo;
unidos en un dulce movimiento::::
Sentí sus manos aferrarse a mi cintura, mientras las mías
se perdían alrededor de su cuello, tratando de apoyarme y no caer ante el
embriagante olor de su rostro y sabor de sus labios; como el vino, pero esta vez,
un vino bastante dulce y adictivo...
El tiempo pareció detenerse cuando separo su rostro y me miro a los ojos. Acaricio mi mejilla y con su pulgar recorrió mis labios. Yo acariciaba su nuca y hundía mis dedos entre su cabello... Había un sin fin de palabras, oraciones que decir, pero no hubo necesidad de hablar, el silencio hablo por nosotros. Quedamos abrazados...
:::: El tiempo se hizo nada y la nada lo fue todo ::::
:::: Suspiro ::::
-Me
encanta tu olor...
-¿Mi olor?
-Si... el olor de tu cabello, tu cuello... de tu piel...
Su mano recorrió mi rostro, acaricio mi cuello con tal delicadeza que estremecí...
-Tu tampoco hueles mal...
-jaja gracias... eso es algo... lindo
-Si hay algo que nos une a las personas, más que su voz, su rostro; si hay algo que nos es muy difícil olvidar... es el olor...
-Eso es algo que quisiera comprobar
-¿Comprobar?
-Si... -beso delicadamente mis labios... - impregnándome de tu aroma, hasta que lo perciba por siempre... así nunca te olvidare
-Eso es algo difícil de cumplir...
-¿y si lo prometo?
-Entonces... quizás lo vea hecho verdad
-Nada te convence ¿verdad?
-No...
-¿Mi olor?
-Si... el olor de tu cabello, tu cuello... de tu piel...
Su mano recorrió mi rostro, acaricio mi cuello con tal delicadeza que estremecí...
-Tu tampoco hueles mal...
-jaja gracias... eso es algo... lindo
-Si hay algo que nos une a las personas, más que su voz, su rostro; si hay algo que nos es muy difícil olvidar... es el olor...
-Eso es algo que quisiera comprobar
-¿Comprobar?
-Si... -beso delicadamente mis labios... - impregnándome de tu aroma, hasta que lo perciba por siempre... así nunca te olvidare
-Eso es algo difícil de cumplir...
-¿y si lo prometo?
-Entonces... quizás lo vea hecho verdad
-Nada te convence ¿verdad?
-No...
Reí maliciosamente. Acaricie su rostro y lo acerque al mío. Ansiaba el saborear esos tersos labios, como una droga... Una probada de ellos bastó para hacerme adicta. Sus manos recorrían mi espalda y mi cuerpo se presionaba contra él. El sentirme estrechada por sus brazos me hacía sentir protegida; sentir un vacio que de cierta manera me llenaba por completo. El calor de su pecho, oír el latir de su corazón...
:::: Todo y únicamente el... ::::
Afuera, la lluvia se detenía. El rítmico son de las
gotas se oía lejano, ya casi imperceptible. Miraba por una pequeña ventana la
tenue luz que quería entrar y cobijarnos con su calor. Recostados en el sofá, mirábamos
atentamente como dicha luz se desvanecía y la oscuridad nos comenzaba a
consumir.
-Ya es tarde... quizás deba irme
-¿Quieres que te acompañe?
-No... - dije mientras me levantaba... -Así está bien
Me dirigí a la puerta y sentí su mano tomar la mía antes de que pudiera abrir...
-Al menos hasta los jardines...
-Esta bien...
Caminamos silenciosos hasta los desolados jardines. La fuente borboteaba y la artificial luz de las farolas nos iluminaba...
-Supongo que nos despedimos
-Supones bien
-De acuerdo... ¿cuídate si?
-No me pasara nada...
-Te tropiezas en las calles y caes sobre desconocidos, al cortar flores acabas sangrando... y ¿no te pasara nada?
Su mirada de inocencia pudo más que mi amargura y me arrebato una sonrisa...
-Hasta luego...
-Hasta luego Sofía...
Se acerco y beso mi frente. Como una pequeña; sonroje, di la vuelta y camine por el callejón...
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El sonido del reloj llenaba la casa. Lily se enderezaba y asomaba su cabecita sobre el brazo del sofá. Subí las escaleras, desabotonando mi blusa, más bien... su camisa. Había olvidado el cambiarme. Me la quite y avente sobre la cama. Mientras lavaba mi rostro, acaricie mis labios y recordé esa sensación tan tersa y cálida. Recuerdo que me hizo sonreir.
Me eché sobre la cama y abrase mi almohada. Vi de reojo la blanca camisa. La tome y pase por mi nariz... Ese etéreo sentimiento de añoranza me lleno, su olor ahí estaba; los recuerdos latían y las sensaciones ardían.
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