miércoles, 14 de noviembre de 2012

Capitulo 11



(11)
     Un rayo de luz se filtraba por las cortinas de mi ventana. Acurrucada sobre su camisa, desperté llena de un sentimiento de extrañeza, felicidad... con un sentimiento de necesidad.
La mañana se desplazaba lenta. Tome un largo baño, mirando el techo de la habitación; recordando y acariciando mis labios. ¿Como algo tan simple me podía generar tantas cosas?... Un detalle delicado como el acariciar de una rosa o respirar su aroma, podía llenarme de estas extrañas sensaciones. Esas sonrisas que me arrebataba en soledad, sintiendo el agua tibia por mi cuerpo, la añoranza de su calor me consumía...

     Desayune y leí un poco, pero no pude soportar mucho y salí a la calle. Era más de medio día, esta vez había más luz que de costumbre; quizás era augurio de un buen día... Como era de pensar, llegue a sus jardines. No dejaba de sorprenderme por tal belleza, nunca me cansaría de ese lugar. Ahora más que nunca tenía una razón para frecuentarlos, pero me pregunto por que nunca antes nos habíamos visto. Pasar tardes enteras a la sombra de ese sauce, viendo la lluvia caer; días de cortar rosas y ver la fuente borbotear. Era una idea extraña, pero ¿por que darle importancia?...
:::: Destino ::::

     Si... quizás fue el destino. Recordé los pensamientos de la noche anterior a su encuentro; pensamientos bañados en una necesidad de sangre, desesperación por terminar una vida así de lastimera; llena del pensamiento sicótico de verme morir en un mar carmesí...

:::: No... Aun no ::::

:::: Lo decidí... y ahora quizás entiendo la razón ::::

-Hola... -Escuche tras de mí - Estas pensativa hoy...
-Solo un poco... -Me sorprendía a veces como se le facilitaba el leerme
-Puedes girarte ¿o es que ya no me quieres ver?
-No... -dije contradictoria a mi acción.
Como un reflejo camine a su encuentro. A cada paso que daba sentía más y más perceptible su olor. Quede parada muy cerca de el, con la mirada en alto clavada en la suya...
-¿Dormiste bien? -acaricio mi rostro, pasando sus dedos por mis labios
-Si... ahora si dormí...
-¿Acaso no acostumbras dormir?
-No muy a menudo...
-Razón de ese tono amoratado debajo de tus ojos... sutil
-¿y ese tono tuyo es maquillaje?
-"touché"
Una sonrisita se asomo en su rostro. Era imposible no corresponderla...

      Nos quedamos un rato viendo, en silencio; hasta que tomo mi mano y me llevo a la sombra de ese viejo sauce. El pasto estaba húmedo, por la lluvia de la noche anterior, aun que, ¿cuando no estaba húmedo?. Nos recostamos a la sombra del frondoso árbol, era un día caluroso, raro en verdad, así que esa sombra era deliciosa. Hablamos de cosas sin importancia... ahí tirados en el pasto; mi cabeza sobre su pecho y sus manos acariciándome el pelo, los hombros, mi espalda. El tiempo se consumía como papel ante el fuego, poco a poco la luz se iba apagando, sin embargo no nos percatamos del todo, solo éramos nosotros, en silencios profundos, miradas diciendo un sin fin de cosas. Tanta era mi tranquilidad que me acurrucaba contra su cuerpo y cerré mis ojos. No dormí, pero descanse más que en mis noches de "sueño".

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