(7)
Como una cortina
transparente, la lluvia se interponía entre nosotros. Ahí parada, inmóvil,
empapándome, organizando un poco las ideas y los deseos para dejar claro lo que
haría. El abismo de su mirada me escrutaba, por primera vez de una manera...
dulce, como cuando uno desea algo y lo susurras al silencio. Sentía el agua
correr por mi rostro, por todo mi cuerpo a decir verdad, fue entonces cuando le
vi moverse; dejo a un lado su instrumento y sin dejar de mirarme se levanto y
camino a través de esa discreta y delicada cortina hasta llegar a donde yo
estaba.
::::Silencio::::
Miraba su rostro siendo
recorrido por el agua, surcando la comisura de sus labios y la silueta de su
cuello. Tomo mi rostro con sus manos, el golpe cálido de sus pulgares
acariciando mi mejillas me estremecieron; lo único que pude hacer fue
sonreír... Tal gesto, tal sensación pareció viajar de mí a él, provocándole
también una dulce sonrisa. Acerco lentamente su rostro, mirándome fijamente a
los ojos...
-Te enfermaras si sigues bajo la lluvia...
susurro a mi oído dejándome bajo un trance.
-Lo se... pero me gusta estar bajo la lluvia.
-¿Mirando a la nada?
-No... Mirando más allá de lo que se dice o se piensa que hay. Ahora miro tus ojos...
-y... ¿Que es lo que ves?
-Aun no estoy segura... pero hay demasiado en tu mirad.
-También en la tuya... un grisáceo día se desarrolla en ellos, pero un cielo despejado quiere mostrarse... me gusta tal contraste...
-Es lo que quieres ver... mas no lo que hay...
-Fue una forma... delicada de describir tus ojos... gris azulado... pero de acuerdo solo diré que me gusta el color de tu mirada...
-El gris abunda por aquí... en el cielo, en las calles, en mis ojos... en tus ojos...
-Si... y seguimos bajo la lluvia...
-Ya dije que me gusta
-¿Puedo preguntar el por que?
-Por la sensación del agua recorrer mi rostro y saber que no son lágrimas, por el frió que recorre mi cuerpo, la sensación del agua...
-Pureza...
-Quizás...
-Tu rostro se ve relajado bajo la lluvia, parece ser que eres tú misma en refugio de ella, quizás siempre debas estar así... con tu cabello mojado y delgados mechones sobre tu rostro, tu piel intacta y húmeda, fría como el hielo; con ese gris brillante y puro en tu mirada fija. Esa imagen del agua delineando tus rasgos, tus mejillas y labios... tú... solo tú...
-Siempre bajo la lluvia... entonces si enfermaría...
-Si... en eso hay razón... me conformare con guardar esta imagen en mi memoria.
Soltó mi rostro y su mirada por fin se perdió, dio media vuelta y regreso bajo aquel árbol; tomo su instrumento colgándoselo al hombro y regreso a mí. Tomo mi mano y jalo de ella, sin darme explicación me conducía atravesando el jardín...
-¿Que haces?
-No te dejare bajo la lluvia aun que me encante como te ves... -dijo sin volverse, lo cual agradecí... - así que te daré refugio por un rato... tan solo sígueme...
-No te dejare bajo la lluvia aun que me encante como te ves... -dijo sin volverse, lo cual agradecí... - así que te daré refugio por un rato... tan solo sígueme...
Aferro mi mano y me condujo a un pasillo casi oculto por un enorme rosal. Ahora que lo pensaba, nunca me había percatado de tal entrada. Como una abertura a otro mundo, caminamos por el estrecho pasillo, doblamos a la izquierda y a unos pasos había una rejilla, la abrió y a su izquierda había una puerta de madera con detalles de lirios tallados en ella. Giro el viejo picaporte y me condujo dentro... Escuche tras de mí la puerta cerrarse, la oscuridad me rodeo y su mano me abandono...
-Bienvenida a mi hogar...
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