domingo, 22 de septiembre de 2013

Capitulo 14



(14)
     El tiempo parecía consumirse de una manera tan lenta... y así quería que fuera. La mañana refrescaba y los rayos del sol nos iluminaban; seguíamos recostados, con sus brazos a mí alrededor y yo con mi cabeza sobre su pecho escuchando atentamente el latido de su corazón. Levante mi rostro y le mire, el tenia su mirada sobre mi; sentí esa calidez en mis mejillas y torpemente me acerque para besarle. Sus labios correspondieron dulcemente a mi beso, acaricio mi barbilla y me acerco más a él. El sabor y movimiento de sus labios me consumía, me hacia olvidar todo a mi alrededor y sentir, ver y oler solamente su persona. Se hacia mi mundo y yo quería desesperadamente vivir dentro de ese mundo.

-Tengo hambre... -susurro sobre mis labios...
-¿Si?
-Si...
No pude evitar el sonreír y soltar una risita...
-Tomemos el desayuno entonces.
-¿No quieres tomar un baño primero?
-Eso... sería bueno...
-El baño esta en esa dirección - dijo señalando una puerta bien disimulada.
-No había visto esa puerta.
-Bueno... es mi baño secreto, pero creo que puedo compartirlo contigo, adelante.
-Esta bien.

      Me apoye en mis brazos para levantarme y sentí el frescor matinal colarse entre las sabanas y acariciar mi piel. El me miraba y no pude evitar acercarme y besarle, pero esta vez bese dulcemente su frente. Me enrede en la sabana y camine hacia esa misteriosa puerta. Imagine divertida como él me miraba sonriente y sin perder detalle de como abría cautelosa la puerta de manera que apenas pudiera meter mi cabeza e inspeccionar el interior de la habitación; era hermoso, grande vestido con un azulejo blanco con detalles en rojo. Estaba naturalmente iluminado gracias a un tragaluz de considerable tamaño, la regadera era espaciosa protegida con paredes de cristal y no muy separada había una tina que lucía a su alrededor pedestales donde descansaban velas rojizas y estantes con frascos de fragancias...

-¿Te gusta?
Dijo su voz detrás de mí, al tiempo que su mano rodeaba mi cintura...
-Es... lindo
-Recuerda que es secreto- susurro a mi oído haciendo estremecer.
-Si...
-Ven

      Tomo mi mano y nos dirigimos a la regadera. Sonreí al percatarme que llevaba enredada en su cintura la colcha y caminaba torpemente gracias a ella. Deslizo la puerta de cristal y abrió la corriente de agua, con un ruido delicado, como de lluvia comenzó a correr. No tardo mucho en levantarse un exquisito vapor. Seguía tomándome de la mano mientras giraba las llaves y verificaba la temperatura...

-¿Así está bien? - Jalo de mi mano y la puso debajo de la cascada.
-Si... pero sabes, pude haberlo hecho yo
-Lo se...

     Me miro sonriente. La calidez del agua recorrió mi antebrazo y la sabana comenzó a mojarse. De una manera delicada paso mi brazo mojado detrás de su cuello y con su otra mano retiro mi mano que sostenía la sabana que me cubría. En un momento la ropa de la cama estaba tirada en el piso y los cuerpos que cubrían se entregaban a la pureza del agua; recorría cálidamente nuestros cuerpos y erosionaba los sentimientos de la pasión, volviéndolos puros e incontenibles. Sentir sus labios contra los míos bajo ese torrente era indescriptible, las caricias como parte del agua se deslizaban y recorrían mi cuerpo. Las paredes de cristal se empañaban y dejaban ver solo una borrosa imagen de nosotros... amándonos...

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